martes, 19 de marzo de 2013

Tengo miedo...



de que esté allá afuera, en la puerta, con la charola y el cabello azul tocando cuando dicen que te traemos tu comidita, es sopa y está rica, yo les digo que tengo hambre pero no me gusta la puerta porque siento que en la ventanita le voy a ver el cabello o la mano blanca que siempre se asoma y me dan ganas de gritar pero se enojan, me pego a la pared con frío y entra Güerita y dice no ahí no, te estás haciendo daño y me agarra la cabeza, ya no se escucha el tum tum como el tum tum del techo de la sala, no, la cocina cuando me quedaba con Raque a comer sopa, si no te lacabas no te levantas y se salía mi mamá y yo con miedo me quería parar y no podía porque no me acababa la sopa, ayúdame Raque, no, yo tengo la mía, tú cómetesa, ya no quierotra cucharada, mira, mmm, treinta y cuatro cucharadas para acabarse la sopa y llevo quince y ya no quería nada por el tum tum de arriba, Raque, ¿qué es eso?, no soy Raque, chiquita, tu hermanita viene mañana con tus papás, el tum tum, ya te dijimos —ya me dijeron— que no hay nada allárriba y no suena no suena no suena, no, no te pegues así mira, ¡qué bonita está tu/está mi cabeza!, ja ja, ¡qué risa!, se está riendo, usted no, allárriba y dice que no hay nada pero ya le oí los zapatos grandes rojos como cuando me metía al baño y estaba sentada y él me esperaba afuera y yo no quería salir y le gritaba a mi mamá o a Raque si estábamos solas, esperaba a mi papá porquel payaso estaba afuera del baño y no quería salir y por eso no voy porquestaba en el baño, estaba en el baño, ¿quieres ir al baño?, ¡no, no, no!, yo te cargo y me dice que ella me carga pero no quiero porque me va a mirar mientras estoy sentada y se va a reír de mí, no me río de ti, dice pero no quiero, no, no, tum tum, no, no te pegues, tum tum, ¿qué es eso?, ¿qué suena?, me dice que no suena nada y me da más sopa, veinte cucharadas y ya no quiero porque me acabo la sopa y quería correr al baño de arriba porque antes sí caminaba solita, y subo y le grito a Raque que me acompañe, no te pasa nada, ve tú sola, no quiero ir sola, no quiero ir sola no quiero, pues por eso yo te cargo y me trata de abrazar pero sus manos son blancas y el payaso tenía, no, sí tiene las manos blancas, no me gustan los guantes y se los quita, ¿quieres ir al baño? me dice, ¿quieres ir al baño? escuché al fondo del pasillo y se empezó a reír y nada más tum tum los zapatos rojos que estaban más cerca, ¡Raque, Raque, ven!, tu hermanita llega mañana, así le grité a Raque cuando quise ir al baño porque vi su cabello azul escondido atrás de la cama de mis papás, se reía de mí, te vas a hacer encima, me decía, te vas a hacer encima me dice Güerita queriéndome abrazar otra vez, dice que me carga yo te cargo, dice, ¡no me quiero hacer! le dije y le lloré que no me voy a hacer encima y no, no, le repito que no, que me deje aquí, que no quiero, ¿te duele? y me acaricia la pierna y le digo que sí que no que sí, y dice que va por mi medicina, no te vayas, mamá, no salgas, no nos dejes porquel payaso nos ve cuando vamos al baño, cuando voy, no te va a pasar nada, chiquita, me dijo, tu mamá viene mañana y te va a cuidar, dice que me cuida mientras y se va como mamá cuando me quedaba con Raque y le lloraba, no nos va a pasar nada, la puerta está cerrada, nadie entra, pero él está allá arriba, oye, tum tum, tum tum, pero ella dejó la puerta abierta y el tum tum está más cerca, no quiero ver en la ventanita su cabello azul nariz de bola cara blanca, tum tum, está más cerca y quiero ir al baño, te vas a hacer encima dijo y se empezó a reír y yo corrí a mi cuarto y me metí y el payaso se metió, yo le pegué le pegué le pegué, tum tum tum, tenía la cara blanca y yo le grité a mamá y a papá y Raque decía que abriera, no, no, la puerta está abierta y le grito ¡se va a meter! y no podía salir, el payaso me saltaba enfrente y me agarraba y no me dejaba de ver y yo no quería, ¡no!, ¡tum tum tum tum! y me rasguñó el vestido y la panza, eso no se toca porque está sucio y mi papá me gritaba que saliera, ¡abre! decía, ¡la puerta está abierta!, ¡tum tum!, ¡no te pegues!, ¡me duele mucho y no te pegues y me dolía y eso no se toca y el payaso me pisaba!, aquí no hay ventanas, en el cuarto estaba la ventana y afuera había nubes, ahí vive el niño Dios y corrí hacia él para que se llevara al payaso, ¡no te pasó nada!, dice ella y me soba la cabeza y ya le manché las manos blancas como cuando salí por la ventana y el payaso conmigo y mi papá corriendo para buscarme y traerme aquí porque me dolió mucho la pierna y tenía mucho miedo y él tiene miedo y yo también y ella ahora está asustada por el tum tum y ya no me estoy pegando y qué es eso, dice, qué es eso y ahora sí tengo mucho mucho miedo de lo que oímos…

Mario Conde
Diciembre 2011


martes, 5 de marzo de 2013

El Cambalachero



Encontré esto en un cuaderno de mi bisabuela, quien vivía en el cerro de la Magdalena Contreras, mejor conocido como el Cerro del Judío. No tenía tachaduras por lo que supongo que fue escrito al dictado. Corrijo varias faltas de ortografía de las que no puedo culpar a mi bisabuela (yo creía que nunca supo escribir).
El original, escrito en tinta azul, lo tengo guardado en mi estudio.

Dicen que todo tiene, dicen que todo vende,
y toma lo que quiere de aquel que esto no entiende.
Avísale a los niños, si van al basurero
que no canten canciones, que escuchen bien primero,
y si oyen que alguien canta o que alguien va rïendo
hay que escapar corriendo, viene el Cambalachero.
En este cerro, dicen, que fue un hombre enterrado,
por brujo y hechicero fue muerto inconfesado;
un mal cristiano, cuentan, avaro y usurero
cuya mansión y reino fue todo un basurero.
El fin de sus pecados halló entre la basura,
pero de su captura nació el Cambalachero.
Como el ropavejero que el pepenar pregona
camina como un hombre, parece una persona;
pero bajo el sombrero se esconden unos cuernos
pues lleva la basura de aquí hasta los infiernos,
y lo único que quiere por darse bien pagado
es ser alimentado con unos niños tiernos.
Si vas al basurero y no quieres encontrarlo
éstas serán las señas para identificarlo.
Parece un hombre alegre que siempre va cantando,
y una risilla aguda suelta de vez en cuando;
y empuja su carrito con todo su tesoro:
entre cacharros y oro, niños que van llorando.
Que no vaya a pasarte lo del niño goloso
que le cambió unos dulces por su peluche de oso.
Y viendo que obtenía los dulces sin dinero
pensó en darle sus caries a cambio de un dulcero;
creyó que así obtendría más dulces y una cura
pero su dentadura tomó el Cambalachero.
Que no vaya a pasarte lo de la niña inquieta
que fue a cambiar sus libros por una patineta,
después por matatenas, después por un balero.
—Yo quiero mil juguetes, leer no es lo que quiero—.
—No volverás a leer y tendrás mil juguetes—.
Su vista en dos piquetes tomó el Cambalachero.
Que no vaya a pasarte lo de ese niño avaro
que siempre había querido tener algo muy caro.
Dar a su perro a cambio de joyas fue primero,
después dio a su hermanita por su peso en dinero;
después lo quiso todo, pidió una vida nueva
y en su carro lo lleva preso el Cambalachero.
Y aún menos que te pase lo de las dos hermanas
que siempre las dejaban solas por las mañanas;
jugaban todo el tiempo y hacían lo que querían
pues nunca les dijeron qué sí y qué no debían;
del hombre en la basura nunca les advirtieron
y a donde enteras fueron, partidas volverían.
Cuando en el basurero halláronlo de frente
de nada sospecharon al verlo tan sonriente.
Las dos, pobres, pensaron que nada podían dar
lo que les ofrecía no lo querían pagar.
—Paguen con lo que tengan, no paguen con dinero—.
Así el Cambalachero trataba de incitar.
Les ofreció muñecas cambiar por sus vestidos,
ellas lucían nuevas y aquellos percudidos.
Las regañó su madre cuando a casa llegaron
porque sólo con fondos las calles caminaron.
Al otro día volvieron a deshacer el trato,
y tras buscar un rato de nuevo lo encontraron.
Y sus vestidos viejos ahora eran hermosos,
debían dar algo más pues eran más costosos.
Por no dar las muñecas, ofrecen sus zapatos,
con todo y calcetines hicieron nuevos tratos.
Las regañó su madre con gritos resentidos,
seguro esos vestidos no fueron tan baratos.
Al otro día volvieron y él ya estaba esperando,
las calcetas muy blancas, los zapatos brillando.
Al no tener más cosas pensaron un engaño,
tener de vuelta todo a cambio de un regaño;
finalmente su madre les dio tantos y tantos
que darle algunos cuantos a nadie haría daño.
—Tomaré sus regaños de ahora y de mañana—.
Creían haber ganado, pero a él nadie le gana.
Llegaron a su casa. Ya nadie les gritaba,
la casa estaba sola, nadie las esperaba.
Él se llevó a su madre con todo y sus regaños;
lo que empieza en engaños, con engaños acaba.
Volvieron, pues, corriendo y llorando al basurero,
sonriente ya esperaba de pie el Cambalachero.
Zapatos y vestidos, calcetas ofrecieron
pero valían menos que aquello que vendieron.
—Para llegar al precio falta sólo una cosa—.
Y con voz temblorosa lo último ofrecieron.
Ya muy desesperada y con lágrimas secas
una hermana le ofrece las dos nuevas muñecas.
—¡Yo tomo las muñecas!— gritó el mago usurero,
y en todo el cerro oyeron un grito lastimero.
Cayeron los juguetes de unos muñones planos:
brazos, muñecas, manos, tomó el Cambalachero.
La niña manca llora, su hermana es la siguiente
pero él da ojo por ojo y también diente por diente.
—Si una no tiene manos, que otra no tenga pies,
pues si una va al derecho, que la otra esté al revés—.
De la otra hermana toma tobillos, pies y piernas.
Amigas siempre eternas, en casa ya otra vez.
Las niñas son ahora vieja de dos cabezas,
fue un castigo del diablo por andar de traviesas.
Una de ellas camina porque la otra no puede,
y la que tiene manos, a la que no, las cede.
Por ellas es que dicen que es malo el basurero,
porque el Cambalachero ahí tiene su sede.
Dicen que todo tiene, dicen que todo vende,
y toma lo que quiere de aquel que esto no entiende,
que toma la basura que tiramos nosotros
pues la basura de unos es el tesoro de otros.
Avísale a los niños que allá en el basurero
hay un aparecido con carro y con sombrero.
Que no canten ni le hablen, que dejen la basura
y corran con premura de un tal “Cambalachero”.

Hay una anotación antes del poema: “Un círculo de nueve sirios curados, tomillo y hierba santa para el escudo, cada día sexto de mes”.
No sé si es un poema o algún tipo de oración. Yo creo que mi bisabuela lo tenía por la segunda, ya que le faltaban tres dedos de la mano izquierda.

Mario Conde
Agosto 2011